Relatos que salvan vidas

09.04.2023

Las últimas investigaciones en el ámbito de la medicina narrativa han logrado hacer llegar un llamamiento esperanzador a numerosos colectivos vinculados al Sistema Nacional de Salud para que escuchen y tomen en consideración las historias referidas por sus pacientes, abordando la enfermedad desde un contexto más amplio que les permita mejorar la calidad de la práctica clínica

BULEVAR DE LOS LIBROS | 09/04/2023


Un paciente, una vida

La medicina narrativa es sin lugar a dudas una de las corrientes de estudio más relevantes en el ámbito de la medicina moderna. Entre otros rudimentos, dicha disciplina hace uso de ciertas técnicas vinculadas a la escritura creativa para comprender los problemas de salud de los pacientes de un modo más humano y abarcador.

Al utilizar la medicina narrativa, los profesionales sanitarios reconocen el valor implícito en la historia personal de cada paciente y el impacto de su vida cotidiana en su salud, tratando de analizar detenidamente sus relatos y tomando en consideración sus preocupaciones y emociones para ofrecer una atención médica individualizada. Por añadidura, médicos y especialistas de todo el ramo pueden establecer una conexión más profunda con los usuarios y proponer tratamientos específicos para cada persona basándose en sus objetivos y necesidades.

«La medicina es mi esposa legítima; la literatura es mi amante».
ANTÓN P. CHÉJOV, Correspondencia (1888)


No se trata no obstante de una disciplina en modo alguno nueva. Si tenemos en cuenta los relatos abordados desde la ficción por escritores que compaginaron su oficio con el desempeño de la medicina, como Antón P. Chéjov o William Carlos Williams, así como los ensayos, poemas y artículos de no ficción publicados en las principales revistas médicas y científicas, parece claro que la medicina narrativa posee ya una trayectoria tan amplia como fecunda.
En la actualidad, ha terminado por consolidarse como una poderosa herramienta dirigida a alcanzar una atención médica efectiva y centrada en el paciente. Se estima que alrededor del 75 % de las universidades y escuelas técnicas de todo el mundo ofrece (y alrededor del 40 % por ciento requiere) cursos de medicina narrativa. 

A este respecto, una idea parece imponerse: tanto las personas que están enfermas como las personas que las cuidan son esencialmente narradoras. Es importante dejar que los pacientes y sus familias hablen y se expresen por medio de ejercicios narrativos, ya sean orales o escritos, y aprehender el mensaje oculto en los detallados relatos que unos y otras son capaces de construir sobre sí mismos.

Una disciplina con futuro

Ciertamente, el ejercicio de una medicina eficaz requiere de la capacidad de absorber, interpretar y actuar sobre las historias y los problemas de los demás. Utilizar historias narrativas relevantes para los pacientes, ya sean literarias o no, puede ayudarles a hacer frente a su experiencia de la enfermedad y a generar resiliencia frente a determinadas situaciones adversas.

Desde un punto de vista formal, el desarrollo de esta disciplina abarca al menos cuatro perspectivas narrativas diferentes conectadas entre sí: la de los cuidadores y sus pacientes, la de los cuidadores y sus yoes autorreflexivos, la de los cuidadores y sus colegas o pares profesionales y aquella que relaciona a los cuidadores con la sociedad en general. Resulta sin embargo fundamental que esta corriente de estudio aplicada a la medicina siga explorando e incorporando nuevos planos discursivos a fin de avanzar provechosamente en el ámbito clínico, permitiendo ahondar a los especialistas en las necesidades de los pacientes y fomentando con ello una atención médica más comprensiva e individualizada.

«Prefiero vivir de la práctica de la medicina, que combina lo mejor de la ciencia y la filosofía con ese elemento imponderable y esclarecedor que es la enfermedad, desconocida en su normalidad para ambas (...). La medicina y la literatura se unen en la naturaleza humana».
WILLIAM CARLOS WILLIAMS (1931)


En definitiva, la medicina narrativa ha llegado para quedarse, y estamos seguros de que seguirá teniendo un papel relevante en la atención médica del futuro. Al recabar historias personales y analizar la información implícita en ellas, profesionales y especialistas de la salud podrán seguir reforzando la relación con sus pacientes y mejorar la calidad de la práctica clínica. Además, la medicina narrativa podrá ser utilizada cada vez con mayor frecuencia como una herramienta académica y educativa de enorme validez para investigadores y estudiantes que busquen ampliar su comprensión científica y su capacidad de empatía en torno al ser humano.